Bienestar puro

La madera tiene todas las ventajas de la naturaleza.
Viene de fuera, del bosque. Allí ha crecido lentamente, a merced de las condiciones climatológicas. Esto requiere unas características especiales. Éstas continúan viviendo también en forma procesada.

BUENO PARA EL CLIMA AMBIENTAL, QUE CON EL TIEMPO SE SIGUE LLENANDO DE CARÁCTER. UN GRADO MÁXIMO EN ENCANTO.

Tanto si caminamos descalzos encima, la acariciamos con las puntas de los dedos o gozamos de su dibujo: la madera es un material como ningún otro. Uno para todos nuestros sentidos. Nos trae el exterior hacia el interior, nos conecta con la naturaleza y con la arquitectura original de países ricos en bosques. Y también continúa vivo una vez procesado. Sus células absorben humedad y la vuelven a liberar lentamente. De ese modo la madera produce un efecto equilibrador en el clima ambiental y favorece la salud.

Como material vivo, la madera tiene otra propiedad maravillosa: Con los años gana, además, en carácter, mientras conserva la forma. Alteraciones del color completamente naturales debidas a los rayos del sol. Pequeños rastros del tiempo. La gracia de una pátina. Todo eso contribuye al encanto de una sala. ¿No es algo hermoso?

VIVIR CON MADERA. UN CONSEJO.

Lo crucial de vivir saludablemente es el aire ambiente. Sus criterios principales son el contenido en CO₂, la humedad relativa del aire y la temperatura ambiente.

En el caso ideal, la humedad relativa del aire se sitúa entre un 40 y 60 %. Para ello están diseñados también los productos de madera natural de Admonter.

Aunque en invierno dicho valor puede quedar por debajo debido a la calefacción. Un control mediante un higrómetro puede ser muy útil, además de una ventilación regular, las plantas de interior y los humidificadores de aire.